Los Ríos al Día

Opinión: «El materialismo en la sociedad»

Guido Asencio Gallardo

Académico e Investigador Universidad de Los Lagos

Miembro Núcleo Desafíos Regionales

Miembro del Consejo Asesor Socio-Productivo

 

En esta columna se tratara de hablar de la representación que tiene lo material para la vida cotidiana, considerando que desde sus orígenes éste concepto es visto como una visualización de lo real y palpable, que sobrepone valores relacionados con aspectos éticos y morales, pues lo material, muchas veces trata de banalizar lo inmaterial, que tiene representaciones en lo impalpable, los sentimientos, lo espiritual, lo metafísico, en fin lo que no se puede apreciar a simple vista, pero exige reconocer su existencia para enfrentar la grave crisis materialista que hoy en día está inserta en la sociedad.

No es Chile, no es Latinoamérica, no es Europa, no son los Partidos Políticos, en fin no son las instituciones en general , son las personas que debieran hacerse cargo, puesto que hoy en día portan una naturaleza material extrema, la cual se funda en garantizar un supuesto estándar de vida, que lamentablemente se está inserto cada vez más profundo en la sociedad, el cual obliga a mostrar con bienes materiales, lo que se tiene, con un fin superfluo de mostrar superioridad o simplemente ostentar comodidad material por sobre otros.

Desde la prehistoria lo material y visible representa una atracción especial para los seres humanos, cuyo apego  está asociado directamente a los atributos que se aprecian desde diferentes puntos de vista, dependiendo de la experiencia de quien observa.  Se considera lo bello, lo luminoso, lo engrandecido, lo pomposo, lo que muchas veces no es necesario ni si quiera intervenir para verlo como algo  grandioso e interesante, inclusive puede estar en la misma naturaleza material.  Así como también, ese apego a lo material históricamente se ha relacionado a un mayor grado de seguridad para los seres humanos, que se evidencia en las diferentes transformaciones que son adoptadas para mejorar lo  visible físicamente, aprendiendo a utilizar diferentes materiales para crear condiciones de confort, que puedan cambiar las condiciones de vida de las personas, creando armas para preservar la subsistencia humana, realizando construcciones que hasta los días de hoy representan la idiosincrasia de civilizaciones antiguas, que marcan su innegable trascendencia.

Por su puesto, la filosofía a lo largo de su historia ha expresado varias corrientes de pensamiento dedicadas a estudiar exclusivamente lo material o más bien el llamado materialismo, coincidiendo en su gran mayoría, con la idea de que todo lo que se ve es lo que existe y lo inmaterial simplemente no es posible constatar su existencia, lo cual, si se analiza de manera mucho más amplia,  se evidencia el origen del concepto de materialismo y acumulación, que tienen una génesis inclusive anterior al capitalismo de Marx.

Lo material simbólicamente se asocia a lo que se muestra hacia afuera, la riqueza exterior, lo palpable, lo demostrable monetariamente, lo valorable en términos terrenales  y en general las pasiones humanas que se apegan a lo visual y placentero más que al cultivo de valores apegados a la moral ética de las personas.  Por tanto, lo que se quiere transmitir en esta oportunidad es que lo material no es lo único que puede satisfacer necesidades, pues se le debe dar una importancia también a valores éticos, sobre la base de reconocer la existencia de una espiritualidad que es parte ineludible del ser humano.

Para encontrarse con la esencia de una persona,  es posible considerar en la caracterización del despojo de lo material como un aspecto genuinamente democrático, pues sacándose todos los accesorios y ropajes a las personas, es posible palpar un ambiente de igualdad, como ocurrió con el desnudo masivo del año 2002 en Chile cuando vino el afamado fotógrafo Spencer Tunick, donde se pudo concientizar a todo el país de que todos los seres humanos son iguales.

Aprendiendo que el hecho de despojarse de lo tangible a una persona, le da la posibilidad de apreciar y valorar el mundo interior, para proyectarse hacia una vida más íntegra, conociendo el sentido ético que tiene la autodeterminación.

 

En definitiva la simbología que señala la apreciación de lo material, enseña que el ser humano debe aprender que el mundo material y terrenal representa la opulencia que debe ser en lo posible controlada.  Esto no quiere decir que lo material sea malo y conduzca siempre al lado oscuro de una sociedad o  de una persona, sino que simplemente se pueda reflexionar acerca de la importancia que tiene considerar con sentido de equilibrio lo material e inmaterial, siendo este último constituye un componente fundamental para garantizar la existencia de valores éticos de manera mucho más amplia, lo que consecuentemente podrá tener eco en la trascendencia que puede alcanzar una persona, llegando a influir de manera concreta en el entorno donde se desenvuelve.

Related Post